Las enfermedades mentales y el estigma que rodea a quienes las padecen ¿cómo se puede actuar al respecto?

Las enfermedades mentales y el estigma que rodea a quienes las padecen ¿cómo se puede actuar al respecto?

En la actualidad se mantiene el estigma en torno a las personas que padecen trastornos mentales, en relación con la manera en que éstos son abordados por quienes les rodean.

Hace algunos años, la solución parecía ser aislar por completo al paciente porque no encajaba en el estereotipo de “normalidad” que fue construido por la sociedad. La realidad actual, por su parte, dista mucho de este tipo de conductas, y apunta hacia un modelo en el que el paciente esté más involucrado con su entorno, en miras de optimizar el tratamiento desde la parte afectiva y lograr una pronta reinserción social.

Sin embargo, hay ciertas consideraciones que no se deben pasar por alto al momento de convivir con alguien que padezca una enfermedad mental. En primer lugar, el equipo de Rehabilitarte recomienda no incitar a la confrontación ya sea verbal o física, incluso cuando la conducta del paciente sea agresiva; porque esto puede generar una respuesta violenta.

En este sentido, es importante evitar desmentir o cuestionar los argumentos de la persona, por el contrario, éstos deben ser validados de alguna manera que no resulte nociva. Esto incluye no emitir comentarios peyorativos sobre las características que el individuo presente en su apariencia, ya sean relacionadas al estilo de cabello, vestimenta poco común o un uso excesivo del maquillaje.

La educación por parte de los familiares que comparten a diario con el paciente juega un rol fundamental para saber cómo tratarle, y a éste también le ayuda a desarrollar su propia conciencia de enfermedad.

El entorno también debe armarse de paciencia para esta circunstancia que enfrentará, ya que por más que un trastorno mental no se puede curar, sí tiene su tratamiento. En el ámbito del diagnóstico, es oportuno subrayar que el tratamiento médico siempre ha de ser la prioridad ante alternativas de índole esotérica, por ejemplo.

Por último, Rehabilitarte recalca que la mejoría del paciente no es motivo para suspender su tratamiento médico. Es importante considerar la parte afectiva de la persona, quien debe estar en constante interacción con su entorno, realizar actividades regulares y descubrir su lugar “más allá del diagnóstico”. 

Jorge Fernández